Mostrando las entradas con la etiqueta Civiles. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Civiles. Mostrar todas las entradas

Luisa Cáceres de Arismendi



Luisa Cáceres de Arismendi

Nace en Caracas el 25 de septiembre de 1799. Muere en Caracas el 2 de junio de 1866.
Heroína de la Independencia y símbolo de la fortaleza humana ante la adversidad. Esposa del prócer Juan Bautista Arismendi. Hija de Domingo Cáceres y de Carmen Díaz. Su padre, profesor de latín le enseño a temprana edad a leer y escribir, así como los principios éticos y morales que le dieron valor durante sus años de cautiverio y destierro. 1814 fue un año adverso para la naciente República y también para la familia Cáceres; el 6 de marzo las tropas del jefe realista Francisco Rosete asaltaron la guarnición de Ocumare y mataron al padre de Luisa quien se encontraba allí por invitación de su amigo el comandante Juan José Toro. La comandancia Militar de Caracas, al frente de la cual se encontraba Juan Bautista Arismendi, organiza una expedición el día 14 de marzo en auxilio de los patriotas situados en Ocumare; entre los soldados de la operación estaba Félix Cáceres, hermano mayor de Luisa. Las tropas de Arismendi son derrotadas y el hermano de Luisa es hecho prisionero y ejecutado el 16 de marzo.
El 7 de julio de 1814, durante la retirada de las fuerzas patritas de Caracas rumbo al Oriente, como consecuencia del avance de las terribles tropas comandas por José Tomás Boves; la tragedia toca nuevamente de cerca la vida de Luisa Cáceres, ya que, en la travesía mueren cuatro tías suyas, quedando vivos sólo ella y un hermano menor. El 4 de diciembre de 1814 Luisa Cáceres contrae nupcias con Juan Bautista Arismendi. En septiembre de 1815, las autoridades españolas ordenan la captura de Bautista Arismendi, quien se escapa y oculta a uno de sus hijos en las montañas del cerro Copey; el día 24 de septiembre, Luisa Cáceres quien se encontraba embarazada es tomada como rehén  para doblegar a su esposo. Los triunfos de las fuerza republicanas comandadas por Arismendi y por el General José Antonio Páez en Apure, determinan que Luisa sea trasladada a Cádiz hacia donde es embarcada el 3 de diciembre de 1816. En marzo de 1818 el teniente Francisco Carabaño y el inglés Mr. Tottem se ofrecen para ayudarla a trasladarse a América; se hacen todos los preparativos pertinentes para la fuga y la joven promete que su esposo pagará todos los gastos al arribar a tierra margariteña. Se despide de la familia Morón y emprende viaje a bordo de una fragata de bandera norteamericana. El 3 de mayo de 1818 llega a Filadelfia donde conoce a la familia del almirante patriota Lino Clemente, emigrados a Estados Unidos, quienes le brindan amistad y apoyo. El coronel Luis Rieux, comisionado por Arismendi, visita a Luisa y se encarga de su traslado a Margarita a donde llega el 26 de julio de 1818. Posteriormente, el 19 de septiembre de 1819, el Consejo de Indias dicta una resolución mediante la cual se le concedía absoluta libertad y facultad de fijar su residencia donde quisiera.
Residió en Caracas hasta el día de su muerte el 2 de junio de 1866, después de haber visto a su patria libre y la bandera de la libertad ondeando en la América anteriormente española.




Manuela Sáenz






Manuela Sáenz, perteneciente a familia de holgada posición, nació en Quito a finales del siglo XVIII y se educó en un convento de monjas de su ciudad natal. En 1817 contrajo matrimonio con el Dr James Thormes, médico inglés, que pocos años mas tarde vino a residir en Lima, acompañado de su esposa. Aproximadamente a finales de 1822, rota la armonía del matrimonio, regresó doña Manuela a Quito. Después de la victoria de Pichincha alcanzada por Sucre en mayo de 1822, llego el Libertador a Quito y en esa época principiaron sus relaciones amorosas con la bella Manuelita, única mujer que después de poseída, logro ejercer imperio sobre el voluble Bolívar.

 Durante el primer año de permanencia del Libertador en el Perú, Sáenz quedo en el Ecuador entregada por completo a la política. Fue entonces cuando, lanza en ristre y a la cabeza de un escuadrón de caballería, sofocó un motín en la plaza y calles de Quito. Poco antes de la batalla de Ayacucho se reunió doña Manuela con el Libertador que se encontraba en Huaura. Al regresar Bolívar a Colombia quedó en Lima doña Manuela; pero cuando estallo en la división colombiana la revolución encabezada por Bustamante contra la vitalicia de Bolívar, revolución que halló eco en el Perú entero, Sáenz penetró disfrazada de hombre en uno de los cuarteles con el propósito de hacer reaccionar un batallón. Frustrado su intento, el nuevo gobierno la intimó a que se alejase del país, y doña Manuela partió a reunirse con Bolívar en Bogotá.


Allí Bolívar y su favorita llevaron vida intima, vida enteramente conyugal, y la sociedad bogotana tuvo que hacerse la vista gorda ante tal escándalo. La dama quiteña habitaba en el palacio de gobierno con su amante. La providencia reservaba a la Sáenz el papel de salvadora de la vida del Libertador, pues la noche en que los septembristas invadieron el Palacio, doña Manuela obligó a Bolívar a lanzarse por un balcón y viéndolo ya salvo en la calle, se encaró  a los asesinos, deteniéndolos y extraviándolos en sus pesquisas para ganar tiempo y que su amante se alejase del lugar del conflicto. Nunca una favorita pudo emplear mejor su influencia para practicar acción más noble. Muchos años después de la muerte de Bolívar, acaecida en diciembre de 1830, el Congreso de Perú asigno pensión vitalicia a la Libertadora, apodo con que hasta en la historia contemporánea es conocida doña Manuela Sáenz.